Rutinas de CI
¿A qué dedicas mucha energía y qué haces siempre, aunque nadie te lo pida?
Dedico mucha energía a hacer que las cosas pasen y, sobre todo, a conseguir que las personas se impliquen. En los eventos y en las acciones internas, por ejemplo, no me gusta quedarme solo en organizar algo y comunicarlo. Me gusta conseguir que la gente participe, que se ilusione y que sienta que forma parte de ello.
Y hay algo que hago siempre, aunque nadie me lo pida: ayudar y estar ahí para los demás. Si alguien necesita algo, intento echar una mano, buscar una solución o simplemente estar. Creo que muchas veces la comunicación también se construye desde ahí, desde la cercanía y desde esas pequeñas cosas que haces por las personas en el día a día.
Líderes
Los líderes hoy, ¿son una oportunidad o un freno para la comunicación interna?
Sin duda, una oportunidad. Para mí, los líderes son nuestros referentes y, muchas veces, nuestros ejemplos a seguir. Son también un reflejo de lo que queremos que se viva dentro de la organización. Por eso creo que implicarlos en la comunicación interna es una cuestión de coherencia. Si queremos que algo se viva en todos los niveles de la compañía, tiene que empezar también por quienes lideran los equipos.
Y esto se ve todavía más claro cuando hablamos de temas como diversidad o cultura. El apoyo del líder puede marcar la diferencia entre que una iniciativa simplemente se comunique y que realmente se viva. Para mí, no se trata solo de conseguir que los líderes comuniquen, sino de hacerles partícipes y conseguir que sean embajadores de aquello que queremos construir.
Formatos
¿Cuál es tu formato favorito para generar conexión o influencia?
La experiencia. Sin duda. Creo que cuando tienes la oportunidad de vivir algo en primera persona, de experimentarlo y hacerlo tuyo, la conexión es mucho mayor.
Estamos en una época en la que casi todo pasa por una pantalla y cada vez cuesta más conseguir que algo nos pare de verdad. Por eso creo mucho en crear espacios físicos, cercanos y sinceros, donde las personas puedan encontrarse, hablar, compartir, emocionarse… Y creo que cuando consigues esa conexión, consigues también credibilidad. Y desde la credibilidad es mucho más fácil influir.
Para mí, un buen evento o una buena experiencia no termina cuando acaba. Lo importante es lo que se lleva la persona después.
Audiencias
Blue workers, remoto, oficinas, generaciones… ¿Cuál es la audiencia con la que más cuesta conectar?
Creo que trabajar con una audiencia diversa es, en sí mismo, un reto. No hay una única forma de comunicar que funcione para todo el mundo. Tienes que entender muy bien a quién te estás dirigiendo, cuáles son sus particularidades, qué canales utiliza, qué necesita… y también empatizar con las diferentes generaciones y realidades que conviven dentro de una organización. Si tuviera que señalar un reto concreto, diría que la audiencia más deslocalizada, porque comunicar desde la distancia es más difícil. Cuando no compartimos un espacio físico, esa distancia se convierte en una barrera más para generar conexión y engagement. Y si además los medios o los canales de comunicación son más limitados, todavía lo hace más complejo. Ahí creo que tenemos que ser especialmente creativos y buscar nuevas maneras de acercarnos a esas personas.
Stakeholders
¿Quiénes son tus cómplices imprescindibles y con quién te gustaría tener más colaboración?
Para mí, el negocio es un cómplice imprescindible. Comunicación interna no puede vivir al margen de lo que está pasando en la compañía. Necesitamos estar cerca de las personas que conocen el negocio, que están en las tiendas, que están con los equipos y que conocen la realidad del día a día. Muchas veces, desde la comunicación podemos tener una idea fantástica, pero si no entendemos bien el contexto del negocio o las necesidades reales de las personas, nos quedamos en el mensaje y no llegamos al impacto. Y creo que ahí todavía tenemos una oportunidad: que Comunicación Interna no sea el área a la que acudimos cuando “hay que comunicar algo”, sino un partner desde el principio.
Adopción de IA y Conexión Humana
¿Cómo trabajar estos dos drivers en paralelo?
Para mí, la clave está en entender que la IA tiene que ser una herramienta, nunca el producto final. Puede ayudarnos muchísimo a ser más ágiles, a ordenar información, a encontrar nuevas ideas, a personalizar mensajes o a automatizar tareas que nos quitan tiempo. Y precisamente ahí está su valor: en ayudarnos a ganar tiempo para poder dedicarlo a las personas. Pero nunca la IA podrá sustituir el valor añadido de lo creado y de las emociones humanas. Porque hay cosas que la tecnología puede facilitar, pero no sustituir: escuchar a alguien, entender cómo se siente, tener una conversación sincera, generar confianza o conseguir que una persona se sienta parte de algo. Para mí, el equilibrio está ahí: utilizar la IA para ser más eficientes, pero utilizar el tiempo que ganamos para ser más humanos.
Cambio, cultura y confianza
¿En cuál de estos drivers nuestra aportación es más importante?
Creo que nuestra aportación es especialmente importante en la confianza, porque es la base sobre la que se construyen tanto el cambio como la cultura.
De hecho, justo el otro día lo hablábamos en casa, con mi familia, hablando sobre los propósitos y las empresas. ¿De qué sirve tener un propósito y una cultura muy bien definidos si después no hay coherencia y eso no se vive en el día a día? Para mí, ahí está la clave.
La cultura, al final, no se construye solo con mensajes o valores escritos. Se construye con comportamientos coherentes y con las experiencias que las personas viven en su día a día.
Ahí creo que Comunicación Interna tiene un papel muy bonito: ser ese puente entre lo que la compañía quiere construir y lo que las personas realmente viven.
Y para mí, la confianza se consigue estando cerca, escuchando, siendo transparentes y, sobre todo, siendo coherentes. Porque no puedes pedir a las personas que crean en algo que después no ven reflejado en la realidad.
Al final, quienes nos dedicamos a comunicación tenemos también ese reto de hacernos valer dentro de la compañía. Nuestro impacto no siempre es tan directo o fácil de medir como el de otras áreas, y por eso muchas veces tenemos que defender nuestro trabajo, explicar qué aportamos y conseguir que se entienda que la comunicación no es solo contar cosas, sino que tiene un papel importante en cómo funciona y se mueve una compañía.

