Hablamos con Idoya Martín de Fluidra

Rutinas de CI

¿A qué dedicas mucha energía y qué haces siempre, aunque nadie te lo pida?

Siempre intento hacer tres cosas: ordenar el mensaje, ponerme en la piel de quien lo recibe y anticipar preguntas. Creo que gran parte del valor de Comunicación Interna está precisamente ahí: traducir la complejidad, dar contexto y hacer que la información llegue de una forma clara, útil y humana.

También dedico mucha energía a cuidar el tono. A veces una comunicación puede ser correcta, pero no conectar. Y ahí está nuestro trabajo: hacer que lo importante se entienda, pero también que se sienta cercano y relevante.

Líderes

Los líderes hoy, ¿son una oportunidad o un freno para la comunicación interna?

Son una gran oportunidad, siempre que entiendan que comunicar forma parte de liderar. Los líderes son clave para dar contexto, generar confianza y hacer que la estrategia baje a los equipos de una forma más cercana y comprensible.

Cuando los líderes comunican bien, los equipos se sienten más acompañados, tienen más claridad y pueden conectar mejor su trabajo con lo que está pasando en la organización. Al mismo tiempo, también es importante entender que no todos los mensajes se pueden trasladar siempre, o no siempre con el mismo nivel de detalle. Gestionar bien esa expectativa también forma parte de una comunicación interna madura.

Formatos

¿Cuál es tu formato favorito para generar conexión o influencia?

Me gustan los formatos que combinan claridad y cercanía: conversaciones con líderes, townhalls, vídeos cortos o piezas que expliquen bien el “por qué” detrás de una decisión.

Para mí, un formato funciona cuando no solo informa, sino que ayuda a las personas a entender qué significa ese mensaje para ellas: el what’s in it for me. Cuando alguien puede conectar una información con su día a día, su rol o el impacto que tiene en su equipo, la comunicación gana mucha más fuerza.

Y, al mismo tiempo, creo que debe sentirse humano: que haya contexto, intención y la sensación de que hay alguien al otro lado.

Audiencias

Blue workers, remoto, oficinas, generaciones… ¿Cuál es la audiencia con la que más cuesta conectar?

Diría que no hay una única audiencia difícil, sino contextos más difíciles. Las personas en planta o sin acceso habitual a canales digitales son un reto claro, porque requieren formatos, tiempos y mediadores distintos. Pero también cuesta conectar con audiencias saturadas de información. El desafío es adaptar el canal, el mensaje y el momento a cada realidad.

Stakeholders

¿Quiénes son tus cómplices imprescindibles y con quién te gustaría tener más colaboración?

Los cómplices imprescindibles son Recursos Humanos, los líderes de negocio y los managers. Sin ellos, la comunicación interna se queda corta, porque son quienes ayudan a dar contexto, traducir los mensajes a la realidad de cada equipo y generar credibilidad.

Me gustaría reforzar aún más la colaboración con los equipos que están más cerca del terreno, porque son quienes mejor conocen cómo aterrizan los mensajes, qué preocupa a las personas y qué necesitan realmente para sentirse informadas, escuchadas y conectadas.

Adopción de IA y Conexión Humana

¿Cómo trabajar estos dos drivers en paralelo?

Creo que la IA nos puede ayudar a ser más eficientes, segmentar mejor, personalizar mejor los mensajes y liberar tiempo para aportar más valor. Pero precisamente por eso, la conexión humana es más importante que nunca.

La clave es usar la IA para mejorar cómo trabajamos, sin perder el criterio, la empatía y la sensibilidad que requiere comunicar con personas. En comunicación interna no solo importa lo que se dice, sino también saber leer lo que no se dice: las dudas, las resistencias, los matices, el contexto emocional o cultural.

Ahí es donde la conexión humana sigue siendo imprescindible. La IA puede ayudarnos mucho, pero el juicio, la escucha y la capacidad de interpretar la realidad de los equipos siguen siendo profundamente humanos.

Cambio, cultura y confianza

¿En cuál de estos drivers nuestra aportación es más importante?

Diría que en la confianza, porque es la base sobre la que se construye todo lo demás. Sin confianza, el cambio se puede percibir como una imposición y la cultura corre el riesgo de quedarse solo en palabras.

La Comunicación Interna aporta valor precisamente ahí: ayudando a generar claridad, coherencia y contexto, pero también creando espacios para escuchar, no solo para informar. Cuando las personas entienden qué está pasando, por qué importa y sienten que su voz tiene un lugar, es mucho más fácil acompañar el cambio y hacer que la cultura se viva de verdad.

Y esa última parte es, probablemente, uno de los grandes retos de la Comunicación Interna: pasar de comunicar “hacia” las personas a construir conversaciones más reales “con” las personas.

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